Los Orígenes de Siag II

La creación del mundo.


Cuando los protectores llegaron a Siag se encontraron un planeta baldío, árido y seco; Siag era una masa gigantesca de roca y, eso, les encantó. Tenían ante ellos un inmenso mundo virgen donde poder crear y desplegar sus poderes; la única restricción que existía eran las propias reglas del universo. Para poder crear y ordenar todo: la terraformación, la vida vegetal y la vida animal; estaban los protectores negros y blancos. Los protectores negros tenían el conocimiento de las leyes del universo y sabían que creaciones podían sobrevivir y cuales no, por otro lado, los protectores blancos eran capaces de unir la totalidad de ese conocimiento y establecer un equilibrio entre las leyes del universo. Nada más unir ambos poderes se dieron cuenta del primer problema: Siag estaba muy cerca de Equilibrium, la estrella alrededor de la cual orbitaba, y, al estar tan cerca, la temperatura de Siag era demasiado elevada y no permitía la existencia de agua en estado liquido, algo que, como bien sabian los protectores negros, era un requisito imprescindible para la vida.

Con el problema de la temperatura entre manos, los protectores mayores acudieron al Padre para pedirle ayuda y que Este alejase la orbita de Siag hacia zonas más frías y agradables. Modificar la orbita de Siag constituia un problema menor para el Padre, su poder cuasi ilimitado le permitía hacer tal tarea sin esfuerzo alguno y, apenas habían acabado los protectores de contar sus preocupaciones, Siag ya estaba orbitando en su nueva posición. Por último, el Padre, anticipándose a los protectores, cubrió Siag de agua y le doto de un ciclo propio.

-Oh Padre de todo, te doy las gracias en nombre del resto de mis homólogos. -Dijo Alaghan, el protector mayor blanco, mientras se inclinaba en señal de respeto y veneración. -Sin tu ayuda nos seria imposible dotar de vida a Siag, ahora Amoded y yo podremos unir nuestros poderes y guiar al resto de los Mayores en la creación de tu paraíso, Siag.

-¡Qué asi sea! -retumbo la voz del Padre. -Podéis continuar con vuestra labor. Quiero que de verdad sea un paraíso para mis hijos.

El Padre se marcho y los Mayores se quedaron sorprendidos, nunca habían escuchado al Padre mencionar a sus hijos. Los protectores estaban convencidos de que ellos eran los únicos seres que habían sido creados, muchas preguntas empezaron a arremolinarse en sus cabezas, pero rápidamente las desecharon y, tal como les había ordenado el Padre, se pusieron manos a la obra con su misión.

Les costó un poco llegar a Siag ahora que el Padre lo había cambiado de órbita. El viaje mereció la pena, tenían ante si una enorme masa de agua con una gran isla como único continente. Ya podían empezar a trabajar.

Aspecto original de Siag

Los primeros en empezar fueron, por supuesto, los protectores rojos, los encargados de moldear la materia. Ellos debian dar forma a la tierra, dotarla de variedad para que muchas criaturas y plantas habitasen a lo largo y ancho de Siag. Para conseguir su objetivo debían crear corrientes calidas y frias, fragmentar parte del mundo en islas grandes y pequeñas, elevar la tierra para generar impresionantes montañas con sus hondos y profundos valles, etc. Una tarea de terraformación de tal calibre debia ser supervisada por los protectores blancos y negros para asegurar que la vida era viable en cualquier parte de Siag.

El primer gran cambio que hicieron fue dividir el continente en dos, de esta manera se generaría una corriente de agua de norte a sur y cada continente tendría un clima distinto. El segundo paso fue realizar más divisiones de tierra de forma más o menos aleatoria para crear algunas islas y, también, grandes caladeros y bahías. Finalmente crearon los acuíferos de agua para que esta fluyera desde las montañas al mar y se generasen lagos a lo largo de ese camino; tuvieron que dejar pasar miles de años para que los ríos y lagos realizasen su trabajo y erosionasen el terreno dejando hermosos valles a su paso. Era un proceso lento, ya que las reglas del universo así lo marcaban y, como bien sabido es, no se pueden incumplir.

Evolución de Siag realizada por los protectores rojos.

Ya había pasado una eternidad y los protectores rojos estaban orgullosos de su trabajo, habían dotado a Siag de una gran variedad morfológica y climática que los protectores verdes y azules podrían aprovechar para introducir sus creaciones en el mundo. Los siguientes serian los protectores verdes, aquellos con el poder de manejar la vida vegetal, que tenían ante si un desafío: debían adaptar todas sus creaciones al clima concreto de cada zona de Siag; pero esto ya es otra historia.

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